12 DE SEPTIEMBRE DE 2018: 129 AÑOS EVANGELIZANDO Y EDUCANDO

DISCURSO DE NUESTRO DIRECTOR
DON JORGE PALAVECINOS MORA
EN ANIVERSARIO 
Nº 129 

Estimados Miembros de nuestra Comunidad Educativa: Distinguida Hermana,  Profesores, Directiva del CCPP, Asistentes de la Educación; miembros del CCAA  y muy  cordialmente a nuestros estimados Estudiantes, tengan todos ustedes muy buenos días:

Un nuevo Aniversario Institucional me permite hoy saludarlos y tener la oportunidad de  reflexionar sobre nuestra historia, sobre nuestro presente y sobre las oportunidades de futuro a las que estamos llamados como miembros de esta comunidad educativa.

La mirada hacia el pasado nos permite conocer nuestras raíces y entender de mejor manera lo que hoy somos. También permite atesorar los logros institucionales, que durante todos estos años han ido forjando una identidad nítida, anclada en sólidos principios cristianos y con permanentes logros en todos los ámbitos de nuestro quehacer como Colegio, tanto a nivel comunal, regional e incluso nacional.

Una mirada histórica nos dice que nuestra institución, que de haber nacido como una pequeña escuela con espiritualidad franciscana, dedicada a educar a niñas mapuche, se ha convertido con el tiempo en un Colegio ícono a nivel comunal y provincial, producto del esfuerzo y dedicación de tantas personas que han pasado por él y que ha sido capaz de formar a distintas generaciones de estudiantes, no solo de la comuna de Angol, sino que también de sus alrededores, forjando en ellos los sellos que nuestra Madre Fundadora nos legara: personas que con sólidos valores cristianos,  alcanzaran el máximo de sus potencialidades para contribuir a mejorar desde sus respectivos ámbitos, la sociedad en la que les ha tocado desarrollarse.

Es importante también, que en estos momentos de celebración, nos permitamos mirar nuestro presente, el que se va construyendo año a año, con la dedicación y el compromiso de cada miembro de esta comunidad; porque esto nos permite evaluar el accionar individual y colectivo, desde las responsabilidades que a cada uno de nosotros nos corresponde.

Ya que es precisamente en este acontecer cotidiano, donde se necesita  que cada miembro de nuestro colegio esté a la altura de los desafíos a los que nos enfrentamos, para seguir potenciando la institución que sin duda todos queremos consolidar.

En este punto, aprovecho de agradecer a cada uno de ustedes por su compromiso y sus lealtades con nuestra institución: a los Padres y Apoderados que confían en nuestro Proyecto Educativo; a nuestros docentes y asistentes de la educación, que trabajan todos los días para lograr nuestros objetivos; y muy especialmente a nuestros queridos estudiantes, que debiesen ser el fruto final de todos estos esfuerzos mancomunados.

Es sin duda el nivel de ese compromiso entrelazado entre los distintos estamentos del Colegio, lo que nos permite avizorar con optimismo lo que viene.

Y esto significa poder mirar hacia el futuro como una Comunidad unida en el desafío de poder mantener los logros actuales y poder rehacer en aquellas tareas que todavía es necesario mejorar; para que de esa forma, logremos consolidar nuestra  misión educativa y proyectarla en el tiempo.

Porque es una necesidad concreta la proyección de nuestro ideario, tanto por las necesidades que se viven actualmente en nuestra  sociedad, como por las que, sin duda,   irán surgiendo en los próximos años.

Esto se ha ido manifestando de una manera cada vez más nítida,  que los Colegios de Iglesia debemos asumir un rol más decisivo en la realidad en que nos encontramos insertos, donde los valores se tienden a relativizar, cuando se comienza a imponer el concepto de una espiritualidad más frágil y donde cada vez resulta más difuso el marco moral de nuestros jóvenes.

Es en definitiva, en ese contexto donde un Colegio como el nuestro está llamado a mantener sus objetivos, a perseverar en la Verdad Espiritual que entrega y poder ser una referencia clara, que ilumine a nuestros niños y jóvenes con los valores que inspiraron a San Francisco y que luego asumieron las Hermanas Fundadoras:

Que no es otra cosa que ser: una institución de bien que entregue un mensaje cristiano y que inste a sus miembros a ser agentes de paz en la cotidianeidad del día a día.

Recibamos  entonces cada uno de nosotros: un saludo de Paz y Bien en este nuevo Aniversario.

Muchas gracias.